Daupará 2018: territorios y pueblos indígenas de la Sierra Nevada

Poradmin

Daupará 2018: territorios y pueblos indígenas de la Sierra Nevada

La Madre Tierra nos da vida, nos da aire, nos protege. Todo nos lo da ella, por eso siempre la protegemos: no tumbamos árboles ni abrimos excavaciones, porque si eso se hace sufrimos nosotros y sufre la Tierra”: Julio Nieves (pueblo Wiwa)(1). Foto: Amado Villafaña

Mayoría de poblados indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta son caseríos rústicos; sus casas y kankurwas son de construcción circular en bahareque, techos de paja o palmas naturales, fogones de leña, pisos en tierra y amplias distancias entre viviendas, lo cual está en armonía y equilibrio con el paisaje y la tradición de sus pobladores. En ocasión a los 10 años de nuestra Muestra Audiovisual, ofrecemos un breve bosquejo de estos territorios.

Estos pueblos ubicados cerca a los emblemáticos ríos de la Sierra como el  Guatapurí, a las fértiles montañas y a los sagrados cerros y picos nevados, recibirán este año (del 24 de septiembre al 01 de octubre) a unos 70 realizadores y comunicadores que participarán de la décima versión de la Muestra de Cine y vídeo indígena Daupará en un recorrido por ocho (8) lugares de la Sierra que son: la Universidad del Magdalena (en Santa Marta), Gotsezhi, Katansama, San Juan, Mayabangloma, Makumake, Atanquez y Nabusimake.

Si bien son caseríos que parecen soporíferos en el tiempo y el espacio, en realidad son pueblos en constante y fluido movimiento. Al ajetreo cotidiano de las actividades agrícolas, pecuarias, artesanales y pesqueras se suma el imparable fluir de las fuerzas y las energías espirituales que los Mamos, Zagas y sabedores recrean asiduamente en su relación con la naturaleza, a la cual conciben como ser viviente:

“La Sierra es nuestra casa sagrada, la forma como está distribuida geográficamente con sus fuentes de agua, sistema montañoso, tipos de minerales, especies botánicas y animales, conforman un cuerpo vivo que son la relación de nuestro razonamiento lógico con la naturaleza”. Mamo Crispín Izquierdo Torres.(2)

Son cinco pueblos indígenas, los que nos acogen: los Arhuaco, Wiwa, Kogui, Wayuú y Kankuamo, que entre ellos presentan algunas similitudes, pero marcadas particularidades que forman un entramado cultural portentoso y complejo. Ejercen un manejo territorial y ambiental sustentado en lo sagrado y orientado a la protección natural, y una profunda relación espiritual con las Madres y Padres creadores, quienes les dejaron la misión de preservar la vida y mantener el equilibrio del mundo.

Para ello, ofrecen permanentemente pagamentos a la naturaleza con elementos simbólicos (hilos de algodón y plantas medicinales, Ayu- hoja de coca- y tabaco, entre otras). Ofrendas que acompañan con rituales de agradecimiento; danzan y cantan al mar, a la luna, al sol, y a los guardianes de la naturaleza. Estos sitios conforman un complejo geográfico y espiritual conocido como la Línea Negra: “una zona de especial protección, debido al valor espiritual y cultural que tiene para los pueblos indígenas de la Sierra”(3). Hoy en el panorama político actual, la Línea Negra fue redefinida y ampliada en su delimitación geográfica, pues esta connota un territorio de especial protección por su valor espiritual, cultural y ambiental, conforme los principios y fundamentos de la Ley de Origen (Decreto 1500/2018).   

Esta cosmovisión de lo sagrado cimenta una particular forma de vida comunitaria que se guía por los principios de creación y las tradiciones. Sin embargo, las comunidades no están exentas de problemas; el contacto con otras sociedades desde la época de la conquista (en donde fueron casi diezmados y desplazados), pasando por la colonia y recientemente el conflicto armado, han impactado su cultura y su territorio negativamente.

A ello se suma la contaminación ambiental y el deterioro en la salud por enfermedades como la tuberculosis, la gripe, la migraña y otras dolencias. Particularmente el pueblo Wayuú ha sido afectado de forma drástica por la desnutrición en sus niños. Hoy al albor de la era tecnológica y el actual modelo de desarrollo constantes amenazas no menos nocivas se ciernen sobre el Corazón del Mundo: el desarrollo del proyecto locomotora minera, la inminente construcción de muelles y puertos multipropósito y, el represamiento de sus ríos perturba la tranquilidad de estos pueblos y alterará el equilibrio cósmico.

Sólo para dar un par de ejemplos, la construcción del Embalse Multipropósito Los Besotes, para generar energía a través de una central hidroeléctrica ubicada en el sector Besotes al norte de Valledupar(4). Este puerto cobija el cerro sagrado Jukulwa, que, según los Mamos, conserva una riqueza muy grande, allí se encuentran distintas clases de materiales que en el mundo espiritual compensa el árbol que se corta para construir puentes y casas, así como los materiales para pedir la lluvia y abonar la tierra… y cuya construcción altera de manera irreversible el equilibrio de las aguas y amenaza la integridad cultural.

A esto tampoco escapan los Wayuú, que hace casi medio siglo padecen la contaminación ambiental y reiterada violación a sus derechos por la explotación carbonífera el Cerrejón, a lo cual se suma la estúpida pretensión de la empresa minera de desviar el río Ranchería, el único caudal que surte de agua al inmenso desierto y es fuente sagrada para este pueblo.

A pesar de lo anterior, cabe destacar la sólida espiritualidad y el desarrollo cultural de estos pueblos en torno a prácticas como los pagamentos, la oralidad, la tradición del poporo y las aseguranzas; prácticas agrícolas orgánicas, la actividad artística y artesanal, siendo el tejido un gran pilar para la manifestación del pensamiento:

“el Suzu o mochila acompaña a las personas desde el nacimiento hasta la muerte. Se encuentra presente en todos los momentos importantes de la comunidad y de la persona. La madre comienza a tejer el Suzu con un pensamiento positivo desde que el niño está en el vientre, y las personas los llevan en las etapas del bautizo, adolescencia, matrimonio y muerte. Si el Suzu se deteriora no se tira al basurero, se deja colgado en la esquina de la casa donde permanece hasta la muerte del dueño cuando se quema, su humo ayuda al espíritu a pasar al otro mundo”: Ana Elvia Nieves(5)

La producción alimentaria de estas comunidades, con relativas variaciones según el clima y el terreno, es rica y variada en productos como yuca, plátano, yame, caña de azúcar, café, y cereales. En zonas frías se cultiva papa, arracacha, patata y un sinnúmero de especias y verduras; otras actividades son la crianza de animales domésticos como reses, gallinas y cerdos. Los Wayuú en el gran desierto de la Guajira realizan actividades pastoriles, agrícolas, pesqueras y artesanales, especialmente en tejidos como hamacas, mochilas y mantas de hermosísimos y nutridos colores y diseños.    

El conflicto armado. El carácter estratégico de la Sierra Nevada para los diferentes actores armados (guerrilla y paramilitares) radica en la salida al mar y el contacto con el resto del país, un corredor estratégico que estos grupos usan para transportar armas, así como drogas y sustancias ilegales para el procesamiento de cocaína. Sumado a ello la riqueza en recursos naturales mueven intereses privados de apropiación con fines comerciales. Los siguientes hechos son algunas violencias padecidas por estos pueblos.    

Caso Arhuaco. El 28 de diciembre de 1991 fueron desaparecidos tres grandes dirigentes Arhuacos: Ángel María Torres, Hugues Chaparro y Luis Napoleón Torres. Ese mismo año, el 13 de diciembre, fueron ejecutados extrajudicialmente por el ejército, según los fallos judiciales. Ellos “eran nuestros Sakukos (cabezas) más queridos y respetados por la gente. Estaban vinculados a nuestros sitios sagrados, el aire y al sol, y como ellos, nos cuidaban y protegían a todos”, recuerdan hoy los herederos del Pueblo Arhuaco. Este es apenas un hecho que conmovió a los pueblos indígenas de la Sierra, que han padecido una serie de afectaciones territoriales y de sus derechos a causa del conflicto armado.

Caso Wiwa. Según el Auto 004/2009 (Corte Constitucional), los Wiwa han sido víctimas de una cadena escalofriante de asesinatos selectivos, masacres, desapariciones, amenazas, hostigamientos, torturas, detenciones arbitrarias y abusos por parte de los grupos armados ilegales, y algunos miembros de la Fuerza Pública. Padecieron, entre otras la masacre de El Limón (2002), seis personas muertas, entre ellas tres menores; las masacres de La Laguna, de Potrerito y Las Mercedes, en el año 2003. De 2001 a 2008 fueron reportados unos 50 homicidios (Auto 004/09). La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, adoptó medidas cautelares para proteger la población Wiwa, en el año 2005.

Caso Kankuamo. Según la Organización Indígena Kankuamo, OIK y la ONIC más de 300 indígenas kankuamos fueron asesinados, entre finales del siglo pasado y la primera década del nuevo milenio, mayoría por grupos paramilitares. A ello se sumó un desplazamiento éxodo masivo, algunos todavía no regresan a su tierra. Lo anterior, a pesar que este Pueblo recibió medidas cautelares otorgadas por la CIDH en el año 2003.

Caso Kogui. Los Kogui han denunciado graves violaciones a los derechos humanos de miembros de sus comunidades: reclutamiento forzado de niños y jóvenes por la guerrilla y los paramilitares, desaparición de tres indígenas kogui en el año 2000, en inmediaciones del río Guachaca; muerte o desaparición de diez indígenas en las cuencas de los ríos Ancho y Jerez en Dibulla, entre otros casos.

Caso Wayuú. Un sinnúmero de afectaciones territoriales y culturales, a raíz del conflicto armado, han sufrido los guardianes del desierto; desplazamiento, intimidaciones, amenazas, desapariciones y masacres como la de Bahía Portete, ocurrida entre el 18 y el 20 de abril de 2004. Este hecho vulneró y desestabilizó, de forma ignominiosa, la integridad, la cultura, la sacralidad y formas de vida de este pueblo milenario. Según el Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, en esta masacre:

“hay expresiones adicionales del brutal desencuentro entre las tradiciones comunitarias y las prácticas de terror asociadas a la violencia sexual. Una de las más ostensibles es que mientras la propia comunidad, por razones culturales, o por protección y defensa de la honra de las víctimas, recurrió al silencio -aunque no a la negación-, los paramilitares, al contrario, a sabiendas del profundo impacto de esas agresiones en el tejido social, las convirtieron en motivo de exhibición y escarnio público”. (6)

Pese a las duras y las maduras que han vivido estos pueblos, perviven sus culturas y sus tradiciones, así como el manejo espiritual imbricado en las mismas. Así lo manifiesta Julio Nieves del pueblo Wiwa: “en eso está basada nuestra cultura, eso viene de nuestra ley de origen y de ahí depende todo: los Mayores, los Confiesos, los Pagamentos, las ofrendas que hacemos, pues si el sol o la luna no existieran nosotros tampoco, y tampoco nacerían las plantas. La luna es la madre que hace producir y crecer. El sol protege a través del calor”(7).

Este es apenas un breve acercamiento a la vida, a la cultura y al territorio de los pueblos de la Sierra Nevada. Es nuestro aporte comunicativo en gratificación a que estos territorios y pueblos nos abren el corazón para llevar cine a las comunidades, emprender nuevos sueños, y aprender del territorio, lo cual, sin duda, enriquecerá y fortalecerá el proceso Daupará, después de una década de bregas, dificultades e inmensas satisfacciones.

Escrito por: Ismael Paredes

(1) J. Nieves, gobernador resguardo Campo Alegre. Tejiendo el pensamiento Wiwa del resguardo Dzwimke: Construcción colectiva de memoria en el Resguardo de Campo Alegre, Serranía del Perijá, Cesar. Ministerio de Cultura, Resguardo Wiwa Campo Alegre. Fundación Laboratorio Accionar, Centro Municipal de Memoria de Becerril. Colombia 2014.

(2) Universo Arhuaco. Prometeo Editorial, 1997.

(3) Corte Constitucional colombiana. Sentencia T-849/2014. Protección al Territorio indígena y la Línea Negra.

(4) Conflicto y Judicialización de la Política en la Sierra Nevada de Santa Marta, Universidad El Rosario Bogotá 2010

(5) Ibidem: (Tejiendo el pensamiento Wiwa…)

(6) La Masacre De Bahía Portete: Mujeres Wayuu En La Mira. Informe del Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación. Colombia, 2010

(7) Ibidem: (Tejiendo el pensamiento Wiwa…)

About the author

admin administrator